La Oración tuvo la característica y la particularidad de las oraciones de Taizé, de esta manera se generó un ambiente de reflexión y meditación para los participantes, de cara a la Semana Santa.
Este evento constó de tres partes la primera que consistía en una introducción de cara al Sacramento de la Confesión, la segunda que era la Oración Taizé propiamente dicha con los cantos meditativos, la contemplación de la cruz, y una tercera parte que constaba de la oración entorno a la cruz y las confesiones.
Es de esta manera que el Iluminando Corazones pudo crear este espacio de meditación a los jóvenes catecúmenos, quienes pudieron vivir un momento, un encuentro personal con Jesús.

